Oh, si, nena, mirame bien.
Mirame a los ojos de pupilas lejanas, distanciadas en el viento.

Yo quiero conquistarte. El peregrino de caminos, asi llego a vos, porque mi naturaleza no me permite otra cosa.
Porque mi padre me hizo para vagar de aca para alla, me arrojo a tal condicion.
Deja atras todo esto, porque quiero enamorarte, querida.
Porque quiero que mi mortalidad seduzca a tu infinito. Quiero cautivarte hasta la nota mas alta y vibrante, hasta que sientas que explota hacia un interior eterno toda tu percepcion.
Quiero perforar tus sueños,
contaminarte de mi,
quiero llegar a tus mas profundos secretos perversos para estallarte en un orgasmo mental. Procurare lamer todas tus fantasias con mi deseo brillante y fresco. Voy a colarme entre los pliegues de tu ropa hasta encontrar los pliegues de tu piel, e intentar una nueva expresion de placer que regalarle al sol para que caliente sus dominios.
Y sumerja toda la ciudad en un frenesi lujurioso de vida ardiendo.
En tu mas profunda esencia me fundo con el techo humedo de tus vergüenzas genitales, y al fundirme dejas que fluya un nuevo color para un nuevo cielo que riega con abanicos de colores los arboles deshojando el invierno. Te desarmo y te vuelvo a armar, desdibujandome, sabiendome perdido en el ritual.
Mis manos te derriten como cera brillante y perfumada, y todo mis poros se impregna de vos, mientras mi cara manifiesta su naturaleza divina haciendo de mandala al abrir caleidoscopicamente el trazo azul que cae de tus parpados hasta el borde de la rosa que tus labios desgranan bajo el sol.

Los titanes miraran desde su claustro los laureles de nuestro existir y lloraran al entender por fin que la luz no es mas que luz y que somos eternos, y que todo este mundo que intentaron dominar es solo una ilusion.
Y yo, nena, quiero ir mas alla de este mundo y de las ilusiones, para finalmente germinar hacia la nada infinita que se abre desafiante ante las manifestaciones de nuestra expresion.